jueves, 26 de febrero de 2009


Creo que con una cancion la tristeza es más hermosa. Creo que con una palabra puedo decir mil cosas. Todo le cantan tu amor... y es mi dolor... Creo que es mejor morir de pie que vivir de rodillas. Creo que hoy el viento me alcanzó el olor de tu mejilla. Creo en mi guitarra; creo en el sol si me cura las heridas; Creo en tu voz... Creo en la vida, en la noche, en tu alma y no creo en todo lo demás... Creo en tu estrella en aquella que busco en mi sueño mejor para poder luchar. Creo en esas tardes que viví jugando. Creo que nunca he de compartir y el silencio no es mi idioma. Creo en tu sonrisa, creo en mi si te veo hoy y me pedís que no me rinda, ¡Sigo por vos!. Creo en la lluvia cuando cambia el olor de mi tierra. Creo en el mar cuando amanece abrazándose a las piedras. Creo en los jazmines que un dios me bajo esa vez para poder conocerte creo en la vida, en la noche, en tu alma y no creo en todo lo demás... Creo en tu estrella en aquella que busco en mi sueño mejor para poder luchar... Creo en la vida, en la noche, en tu alma y no creo en todo lo demás.
A veces pienso que todo lo que nos rodea es un espejo. Cuando nos miramos al espejo, ¿lo hacemos para ver cómo nos ven los demás? ¿O para ver si el espejo nos devuelve la imagen que tenemos de nosotros mismos? A veces lo que más odiamos de los demás, es un reflejo de lo que más odiamos de nosotros mismos. Los espejos pueden ser traicioneros. Uno puede perderse en un espejo. Como Narciso, que de tan enamorado de sí mismo, de tanto mirarse en el reflejo de un lago, se ahogó. Hay espejos en los que queremos reflejarnos. Hay espejos en los que uno ve lo que quiere ver, pero también lo que no quiere ver. Hay espejos en los que no queremos mirarnos. Hay espejos en los que uno no se reconoce. Si no te gusta lo que ves en el espejo, no ganás nada rompiéndolo. Uno elige que ver en el espejo. Puede ver ese rasgo que detesta, o puede ver que tiene una sonrisa hermosa. ¿Quién no miró alguna vez en un espejo una imagen de sí mismo que no le gustó? No hay que luchar contra el espejo. Es una pelea perdida de antemano, sin sentido. Si no te gusta lo que ves en el espejo, REÍTE. Te vas a empezar a gustar un poco más. El espejo no miente. El espejo nos muestra las cosas tal cual son. Nos muestra lo que tenemos... y también nos muestra lo que nos falta.

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